Todas aquellas
publicaciones que no son unitarias se denominan periódicos, por lo que este término
alude a la manera de publicación, no a su contenido.
Esta clase de
publicaciones empiezan a darse con regularidad en el siglo XVIII donde el
concepto que desarrollaban poco tiene que ver con el diseño actual. Los periódicos
tenían un contenido cultural y literario teniendo cierto parecido con las
actuales revistas culturales, además, también existían publicaciones colectivas
donde varios autores publicaban sus obras cada cierto tiempo. Hay que añadir a
este tipo de publicaciones aquellas realizadas por los gobiernos denominadas gacetas
(precursores de los boletines oficiales del estado) donde se comunicaban las
noticias gubernamentales como nombramiento de cargos públicos.
El periódico tal y
como lo entendemos hoy en día surge en el siglo XIX de la industrialización,
las consecuencias de la revolución francesa, la aparición de la burguesía y la
pérdida del monopolio eclesiástico de la verdad. Aparece tanto en democracia como
en dictadura para concienciar de diferentes ideales. Para ilustrar esto
podríamos utilizar los orígenes de los dos principales periódicos asturianos:
- El Comercio surgió en el siglo XIX para informar a la población sobre los barcos que llegaban a puerto, la evolución de las minas…
- La Nueva España surge en 1937 cuando el general Aranda se subleva contra el dominio republicano y toma el periódico Avance de ideología izquierdista.
Hay que tener en
cuenta que todas estas publicaciones surgen de la oralidad y posteriormente de
pliegos de cordel cuya lectura era realizada para un colectivo debido al
analfabetismo. Surgen, además, con evocación
masiva para publicar más ejemplares que de un libro y mucho más rápido hasta el
punto de llegar a convertirse en diarios.
Llara Ovies Fernández
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