Altos hornos
Todas las invenciones del hombre tienen una cierta similitud
a sí mismo, cosa que no ocurre con el libro. Además de unir lo más complicado
con lo más simple, es capaz de generar ficción continuamente, sin descanso y en
cualquier lugar. Se caracteriza por la generación de realidad que es capaz de
corporeizarse a través de personajes que han llegado a ser prácticamente históricos
a pesar de no haber existido nunca en la realidad.
El viaje
No reconocer tu propia letra es como no conocerte al mirar
tu cara en un espejo, donde tendrás que detenerte para lograr reconocerte. De la
misma manera, un día cogerás un cuaderno lleno de notas de hace tiempo y descubrirás
que, a pesar de darte cuenta de que es tu letra, no serás capaz de saber que
escribiste. Así descubrirás que el extranjero no es donde estés sino cómo solo
que lo que resulta divertido estando lejos de tu hogar deja de serlo cuando es
a ti mismo al que no eres capaz de entender, entonces estarás en el extranjero.
Un suceso
Entre a una tienda a comprar destornilladores y me lleve una
cesta llena de palabras. Tire todas las palabras excepto una, metáfora, que después
de rodar por la casa se metió en el diccionario. Más tarde aparecieron dos policías,
la arrancaron y se la llevaron. Al ver en el telediario que aparecía el suceso,
baje a la mañana siguiente a comprar otra cesta. A partir de entonces me suceden un montón de metáforas
que, además, me sientan muy bien.
Llara Ovies Fernández
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